miércoles, 7 de septiembre de 2011

Beso en la lluvia



Y caminamos perdidos, sin rumbo ni final, caminamos por esa  calle sin nombre en esa noche sin estrellas cuando la luna aun era tímida y las nubes querían llorar pero su curiosidad por nuestra caminata no las dejaba.

Pensábamos que no había tiempo, que la marcha era una serenata en conjunto con la tierra que las luces que iban y venían no daban la oportunidad estar sin estarlo y de mirarte en secreto sin que tu puedas notarlo. Y de que tu puedas mirarme mientras yo finjo no percatarme.

La noche sigue curiosa e incógnita, las nubes aun interesadas en nuestro tema se niegan a llorar aunque unas gotas se atrevieron a derramar, motivo por el cual ella me abrazo y la abrace, estas derramaron unas gotas mas  y bajo a un árbol fuimos a parar, donde abrazados intentamos estar, pero nuestra timides nos dejo esperando un poco mas.

Y me dices palabras sin decirlas y te digo susurros que no se hablan mientras te miro y tu mirada me canta una canción al ritmo del viento y mis manos recorren tus brazos buscando tu calor y el silencio de la noche nos lleva al cielo mientras me acerco a ti y tu te acercas a mi y nos acercamos uno a otro y el silencio se volvió una melodía al ritmo de nuestro beso.

Y escuchamos una guitarra a los lejos, mientras aquel piano guia tus caricias en mi rostro, cuando mis manos intentan alejarse de mi mismo entregándose a ti, mientras la egoísta de mi mirada dejo de interesarse en mi mundo para interesarse en tuyo, no hay palabras que se digan solo los símbolos que dibujan mis manos sobre tu piel y el camino que sigue tus besos mientras rosa mis cuello intentando encontrar de nuevo el camino a mi boca.

Las melodías se encargan de crear nuestra presentación, nuestros besos se encargan de calentarnos de la fría lluvia y nuestras caricias nos llevan a un tierno lugar donde no hay nadie mientras el mundo espera nuestro retorno, y nuestro retorno se hace ausente con otro beso.

No hay palabras que necesiten ser dichas, no hay letra alguna que explique mejor aquella historia que aquella mirada, no hay ritmo esplendido que imite aquella serenata entre la lluvia y el viento, y no hay mejor historia que contar que aquella que nace de un beso.

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