martes, 4 de enero de 2011

Negro y Azul.


¿Están listos?


Toca guitarra por favor.


Baja las luces.


Aquí voy.


La noche llega, perdida como solo ella,  siempre impuntual, siempre ausente y presente. Mientras ella estando sin estar mirándome sin mirarme esperando yo huir y evadirla aunque sin quererlo  sus labios siempre me atinaban, me seducía con locura pero sin misericordia, no tenia piedad ni tomaba prisioneros.


Se dejaba arrancar la ropa como si fuera parte de un plan maléfico, me dejaba seducirla como un juego en el que ella ganaría, aunque iluso piense que fui yo. Y las estrellas alumbran silenciosas; callan sus susurros para abocarse en alumbrar su cuerpo, silenciosas y humildes me muestran el camino de sus piernas a su boca, sin olvidar darle una especial atención a sus senos, suena una guitarra leve, un sonido con sabor a azul, con tal ternura que me distrae, ella me coge del rostro me besa salvajemente para recuperar mi control, me guiá nuevamente a su placer y me invoca sin pedir permiso.


La noche sigue cantando.


La lluvia, no interrumpe


Las estrellas nos cuidan.


Y el olor a sexo es parte de la decoración.


Sus manos me guían.


Su boca me devora.


Nuestras almas se entregan.


Jamas nadie se sintió tan lleno ni tan vació, jamas la lujuria fue verbo llegando a convertir en sustantivo al amor, jamas se tejió con gemidos un verso ni se decoro un cuarto con aroma a deseo.


-No me dejes ir.- Me dice al odio mientras lo muerde.


-Me vuelves loco- Le digo mientras dejo mi marca en su cuello.


-No te atrevas a parar.- Me lo dice a son de suplica.


Y los tambores volvieron a  sonar. La noche se hizo eterna, las estrellas silenciosas  y la cama una serenata. No pare de seguir el ritmo; la oscuridad me seduce y la noche se volvió azul sin querer, que los gritos de lujuria canten sin cesar y mis besos se adueñen  de tu amar.


No hay ternura cuando se trata de sexo, no hay te quieros que se digan que con mi lengua en tu cuerpo no pueda expresar, no hay ritmos prohibidos, ni tango bien bailado que se dance en la  cama con el ser amado. Baila oscuridad, sigue mi ritmo no dejes que pare, no quiero que termine, dejate llevar mi ritmo, guiame en tu vaivén.


Sales de la cama, sudando deseo de tu cuerpo.


Me haces la señal de seguirte.


Y te sigo aun cautivado.
Entras a la ducha y me esperas mordiéndote los labios.


Dejas caer el agua sobre tu ser.


Y mi cuerpo arde en ser saciado.


Ahora tu me recorres sin ritmo ni son, me dices palabras que no entiendo pero espero sean en verso, me cantas una canción mientras tus rodillas toca el piso y tu rostro se llena de miel. Te dejas llevar por el ritmo y no quieres mas parar, cantas la lujuria en tango, mientras toco mi guitarra en ti,  entendiendo que la pasión ya no tiene fin.


La noche es azul, las estrellas negras mi lujuria es un verso y nuestro deseo se hizo rima.


Nuestros cuerpos ya dieron su serenata, nuestra noche acaba aquí y lo azul se torna claro y lo oscuro... se torna azul.

1 Comentarios:

viki dijo...

lo que todos sientes y nadie lo dice ...... lo mas bello de dos personas en el momento indicado .....