jueves, 17 de junio de 2010

Memorias de un Timido III

Memorias de un Tímido III

Y la chica me miro pero...
 
Era la primera vez que sentia tan de cerca, el aroma de una chica, llenándome... con su mirada intentando secuestrarme, y yo dejandome.

-Disculpa resvale- Dijo ella sin dejar de mirarme.
-Es-esta bien...-tartamudeo , temblando y sudando del nerviosismo, pero totalmente hipnotizado por la situacion.

-Puedes soltarme, estoy bien,. - dijo ella con una sonrrisa, sujetandose de mis hombros se puso de pie, pero sin alejarse mucho de mi.

Sus manos por inercia buscaron las mias,  las mias las esperaban con ansias. Volteo la mirada a la calle, los arboles, el cielo, y de regreso a mi, (en ese mismo orden) mis manos se dejaron aprisionar por las suyas y no dudaron en aprisionar las de ellas. Era un extraño sentimiento, asfixiante, totalmente estresante y eh de admitir, pero al mismo tiempo delicioso.

-Pense que no vendrias a clases hoy... - dijo ella mirando la calle.

-Si es, que el tra-tra-fico tu-tu sabes- Mi tartamudes se habia apoderado de mi con mas fuerza que la que  normalmente esta.
Ella me mira, me da la espalda yo me recuesto a la pared del costado, y ella a mi. Su otra mano secuestra la que me queda libre y su cabeza busca refugio en  mi corazon.

No hay palabras, no hay mas movimiento, no se que mas hacer, no se que hablar, no se que hacer... Nos quedamos ahí quietos, inmóviles como estatuas, cerca, tan pegados que parecíamos uno, mirando y dejándonos capturar por el paisaje, por el sonido de los carros, de las aves y las personas que pasaban cerca, un avión visito la escena que bien podría parecernos en aquel momento una serenata de enamorados. Todo era confuso... pero de algún modo perfecto.

Sus manos guiaron las miás, y se tornaron en un abrazo, su cabeza busco mi hombro y se torno en un refugio, mi cabeza busco su cabeza y se convirtió en algo glorioso. Seguíamos ahí, disfrutando del silencio, disfrutando de nuestros latidos, del calor de nuestros cuerpos juntos, de las caricias de sus dedos sobre mis manos, del sonido de su cuerpo conjugar con el mio, del sabor de su respiración perderse con la miá... tan difícil de describir y tan complejo de entender.

Y el mundo tan injusto como siempre fue, no se tomo la molestia de detenerse un poco mas para nosotros, el timbre traicionero recordándonos despertar, y la hora de volver a clase llego, costaba tanto separar su cuerpo del mio, detener la melodía de mi latir al ritmo del suyo, de sus caminitos de dedos que hacia  en mis manos, del silencio apasionado de nuestra respiración... y todo se detuvo, sin decir palabras, sin miradas ni sonrisas , nuestros cuerpos se separaron, contra el impulso de no hacerlo nuestras manos también, ella salio primero, regalándome una ultima mirada, y una leve sonrisa. Pocos minutos después salí también camino al salón, ella estaba ahí al otro extremo igual que cuando llegue, y yo tan lejos, y al mismo tiempo con tanta ganas de dejarme secuestrar por ella nuevamente...

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