lunes, 16 de febrero de 2009

Ella y yo...





Ella y Yo



-Hola Sthefanie

-Hola Richitar, estas alto!!!!-respondió mi amiga, bastante emocionada al volvernos a encontrar, aunque claro a pesar de que hayan pasado casi siete años desde la última vez que la vi, no soy bueno mostrándome tan emocionado para estas cosas.



-Tu estás también bastante diferente...- Bah ya les dije no soy bueno para mostrarme emocionado, no es mi estilo. Para mi suerte ella sabía esto y me ahorró una escenita intentando arreglar la situación.



Sthefanie era una compañera, llamémosla amiga, de la universidad; la conocí a través de quien en su momento fue un gran amigo, aunque hasta ahora me pregunto por qué éramos tan amigos, pues no teníamos nada en común, en fin casi toda mi vida no tiene explicación y no iba a perder tiempo en filosofar sobre algo ocurrido hace muchos años. M y Sthefanie hacían una linda pareja, aunque claro para haberse conocido vía Chat, ser cybernovios antes que enamorados, a ver pasado de fase en fase a la velocidad de la luz, eran una pareja bastante funcional, bueno al menos al inicio.



Estaba bastante diferente física y emocionalmente, ya no era la loca apasionada (sin olvidar desesperadamente tierna y cariñosa), era ahora toda una mujer. Caminamos un par de calles conversando sobre nuestros días y evocando algunas bromas de aquellos tiempos, me pareció curioso el modo en que encajamos tan bien a pesar de tantos años, sin olvidar la forma como estábamos la última vez que cruzamos palabra. Pronto llegamos a un café miraflorino, de esos que le encantaban y para mi buena suerte aún estaba en su lista de cosas "fascinantes", hubiera sido demasiado vergonzoso salir con mi típica frase "bueno ¿a dónde quieres ir?" que en realidad significa "no tengo la menor idea de lugares, no conozco más que las cuatro paredes de mi oficina, de mi dormitorio y alguno que otro hotel".



No paraba de sonreír y analizarme centímetro a centímetro, como cada nuevo descubrimiento hecho por el hombre. Nuestra charla trato de iniciar donde la dejamos la última vez (antes de que todo fuera caos), pero el ir en orden no es tampoco mi estilo pues puedo ir hablando de arte y termino hablando de cocina, bueno esta no fue la excepción. Me contó lo básico, estaba casada, tenía una preciosa hija (maldita sea, todos tan casados y con hijos "los odio" pensaba irónicamente). No pudo terminar la carrera pues viajó a España, conoció ahí al hombre que ahora llama esposo, para luego regresar triunfante con esposo a Perú donde decidió residir y formar una pequeña empresa de venta de flores y regalos a domicilio; "buen plan" pensé yo, “porque no se me habrá ocurrido antes, diablos…”



Para estar en un café, no fue eso exactamente lo que "habíamos" (notese lo ironico de mi comentario como si yo hubiera tenido algo que ver) pedido, antes de sentarnos, mientras pensaba que delicioso café probaría hoy, ella pedía una botella de Vino Queirolo Tannat si mal no recuerdo. En fin, tampoco es que me fije mucho en lo que como o bebo; arruinados mis planes de una buena dosis de cafeína, me resigné a pensar en un buen brindis.



- Por el tiempo perdido y ese hermoso que pasamos juntos. -Nuevamente se me adelantó ella, bueno estaba hecha toda una mujer pro activa, me gustaba pero en el fondo me incomodaba un poco, pero bueno al menos me ahorro la escenita de pensar que hacer. Dos horas de conversaciones sobre lo que había hecho tanto ella como yo, las cosas buenas, malas y por supuesto, las peores.



- Y que sabes de M? - No sé porque diablos solté el tema, creo que en el fondo quería saber que había sido de la vida de aquel chico que prometió en un estado total de ebriedad atropellarme con su camioneta; en fin cosas de la vida.



Ella se quedó en silencio mirando la copa, dando un pequeño suspiro.



-Supongo lo mismo que tú a los pocos días que dejaste de hablarme, me alejé de él, me enteré de lo sucedido y le envié su anillo por correo con una carta donde rompía con él oficialmente. - Bueno hasta aquí llego mi cálido y hermoso reencuentro, pero qué diablos había pasado?, yo podría pensar que al menos habría estado con él un par de años más.



M y Sthefanie iban juntos a todos lados, de vez en cuando yo lo hacía también, me encantaba verlos juntos besándose sin parar, ella hizo su traslado a nuestra universidad para pasar más tiempo con él. Muchas veces él salía de viaje con cualquier excusa y dejaba a su novia a mi cuidado por así decirlo, yo nunca me hacía problema ya que no era muy sociable que digamos y la compañía de Sthefanie me caía de perlas; siempre me contaba todo y a veces hasta caminábamos de la mano o abrazados, por mi parte jamás la vi como algo más que la novia de mi "amigo", todo hubiera ido bien si tan solo ella me hubiera visto de la misma manera.



Las discusiones entre ellos se tornaron cada vez más habituales, la solución para él era irse de viaje todo un fin de semana o si la discusión era grande toda una semana, bueno ella quedaba desolada y solo le quedaba buscar a su "niñera de turno" yo jamás me metí en su relación salvo unas opiniónes de lo más neutrales que le pude dar. Siempre estuve para los dos sin importar la hora, lugar o tema a discutir, en fin hice lo mejor que pude por mi parte. Para mi desgracia y gran dosis de estupidez no me di cuenta, que aquellos abrazos, cariños, jugueteos, cosquillas en fin todo ese comportamiento cada más seguido de Sthefanie hacia mi ya no era la de una simple amiga, cuando M viajaba tenía una sonrisa de oreja a oreja, y siempre llamaba para saber que hacía o donde estaba, para ir a buscarla o sus caprichitos de que le escribiera algún poema, bueno jamás tuve problema en hacerlo, difícilmente le negaba algo, lo que sea por hacerla feliz, pensaba yo tratando de hacer mejor el alejamiento de su "pareja". Pero claro, cuando se acercaba el día de su regreso, su actitud cambiaba, cambiando esa sonrisa por una mirada triste y a veces molesta... fui un estúpido.



-Me enteré de lo que te hizo, supe porque te quitaron la oficina en la universidad, tú no te merecías eso, quizás yo sí pero al final él enfocó su odio a ti... - prosiguió ella mirando y acariciando la copa.

-No seas ridícula, no arruines el día con esa cara, no fue tan malo para mí.

-Perdiste todo por mi culpa, desde mi punto de vista lo fue...

- En fin… - No tenía la mínima intención de tratar aquel tema.

-Estaba enamorada de ti, intenté buscarte, hablarte, cuando recuerdo lo loca que me tenías me da risa, pero ahora tengo a mi lado un hombre que me ama y al cual yo amo. Y no tengo nada de que arrepentirme, al menos eso creo. - Si no hubiera sido por esa última frase, creo que hubiera salido corriendo de aquel lugar, no estaba de ánimos para volver a estar en esa situación.

-Tú no estabas enamorada de mi, M se convirtió en un imbécil, nada más que eso, confundiste las cosas Sthef...

-Eres un testarudo como siempre, haha - emitió una risita y volvió a brillarle ese par de ojos azules preciosos que tenía - Luego de algunos años, conversando con algunas amigas de la universidad, llegué a la conclusión de que no era algo inmaduro, infantil, el que haya terminado enamorada de ti,-s uspiro y prosiguio - Richard era demasiado fácil enamorarse de un chico como tú- y volvió a reírse tomando un buen sorbo de vino y acercándome la copa para servirle un poco más. Yo quedé mudo solo pensando "carajo no me digas que sigue enamorada de mi".

-No tontito, conozco esa mirada, no sigo enamorada de ti aunque admito que me duró buen tiempo, hasta hubo un tiempo en que pensé que eras el amor de mi vida- Y volvió a reír de un modo más largo, disfrutaba a pesar de hablar de temas así, por mi parte estaba hecho un manojo de nervios mirando a todos lados buscando una ventana desde donde tirarme.

- Exageras -bufé, secando mi copa y llenándola al mismo tiempo. - Créeme que soy todo lo que una chica no quiere a su lado.

-Déjame ver, no sé como serás ahora pero te diré del chico que me enamoré. Era lindo, humilde, capaz de caminar kilómetros con tal de estar ahí cuando yo lo necesite, contesta el móvil así sean las cuatro de la mañana sin importarle que al día siguiente tenga un examen final, conversando y consolandole hasta el amanecer su penas, algunas triviales y otras sin sentido, el chico de quien me enamoré me escribía versos preciosos, que me sacaban suspiros lo quiera o no, este chico, no me comproba regalos, los hacía con sus propias manos, sacrificaba sus fines de semana para ayudarme a estudiar una materia que él mismo detestaba y al amanecer me hacía un delicioso desayuno y si con suerte se quedaba al almuerzo también era hecho por él, no permitía que yo hiciese nada, bobo me engrías como nadie, me comprendías como nadie, no importa el tema siempre estabas dispuesto a escuchar, eras sincero- volvió a reír acabando nuevamente su copa - joder Richi, era jodidamente difícil no terminar enamorada de ti.

-Siempre hacia eso con las amigas que tenía, nunca lo vi como algo malo, solo trataba de ayudar, sabía que lo pasabas mal cuando él no estaba y trataba de apoyarte...

-Pasarlo mal? para mí era un respiro cuando viajaba, era celoso, controlador, en fin, nunca te molestó que te convirtiera en mi niñera? vamos eso no es sano en ninguna relación...- No sé si por mi boca, o por las copas de vino, la conversación se tornó en lo mal novio que fue M y en como yo era una especie del chico que cualquier chica sueña mientras que en mi cabeza solo pensaba "what that fuck?", a ella le divertía recordar aquellos tiempos, personalmente a mí no, no me gustaba recordar como es que estúpidamente no vi lo evidente, tuvo ella que estar ebria para soltar su declaración de amor, aun recuerdo esa noche, M estaba como siempre de viaje , ella insistió en que saliéramos esa noche, para mí era cualquier noche pero para ella "era especial", tarde saqué cuentas de que se cumplían tres meses desde que nos conocimos y ella lo quería celebrar. Estaba preciosa ese día, me costó un poco (por no decir mucho) no mirar a su escote o a través de esa falda con abertura en la pierna... bailamos sin parar, ella bebía seguido y no paraba de cotorrear con Karina, yo solo estaba ahí como siempre evitando conversación alguna con sus amigos, digamos que las fiestas grupales me incomodan demasiado, aunque ella se esforzaba de que no fuera así... al final tuve que fingir que lo pasaba bien para evitar incomodarla.

Pero pasó que como estaba algo mareada, insistió en salir a la calle, me cogía la mano y estaba recostada en mi, había luna, me recosté en el auto y ella puso su cabeza en mi pecho recorriendo mis brazos de arriba abajo con la llema de los dedos y su mirada.

-Me gusta tu colonia Richitar - me dijo en susurros, sentía que quería decirme algo lo primero que se me ocurrió es que me contaría de nuevo algún problema con M.

-Sabes? siempre lo paso bien contigo, me encanta tenerte a mi lado, -Levantó la mirada para ver mis ojos - eres la persona más especial y maravillosa que he conocido -luego se acercó a mi oído rodeándome con sus brazos y en un susurro - Te quiero Richard- Me lo decía bastante seguido, para mí era algo normal entre amigos decirse un te quiero, no le veía gran problema, pero algo me decía que ése no era un “te quiero” de amigos. Me besó el cuello y me pidió que la llevara a su departamento pues estaba mareada y queria dormir, al despedirse conversó algo con Karina, notaba que ella le decía que estaba loca e intentó convencerla de que se quedase, diablos! cuando recuerdo no puedo creer lo ciego que estaba. Sabía donde vivía, la llevaba en brazos creo que no caminaba bien al menos eso pensaba, abrí la puerta, la dejé en el sofá mientras fui por agua, pues también estaba bastante mareado, pero consciente, pero tenía que admitir que me molestaba el hecho de que todo se moviera.



-Donde te fuiste -me llamó - ya me dejas sola tan pronto?

-Aquí estoy, ahora te acostaré que estoy algo mareado, creo que dormiré en tu sofá.- No era la primera vez que me quedaba ahí, ella insistía que si estaba ebrio me quedara ahí, que si no me encontraba ahí al día siguiente, me esperaría una patada en la ingle, como no quería poner a prueba esa teoría si estaba mareado me quedaba a dormir en el sofá, como su guardia nocturno decía ella.



La llevé a su cuarto e intenté dejarla allí para que se cambiara; mientras, buscaría mi cómodo sitio en el sofá pero me detuvo y caímos los dos contra la pared al lado de la puerta.

-No me has dicho nada respecto a lo que te dije...

- A que te refieres?- aun perdido con el asunto

-Te quiero, te amo, Richard...- aquí comencé a entender, antes de que pudiera decir o pensar algo al respecto ya tenía sus labios sobre los míos, no sé si por el licor o la sorpresa, pero respondí a su beso, ella recorrió mi rostro con sus manos, presionaba su cuerpo hacia el mío, yo no podía creérmelo, jamás la había visto de esa manera, admito que más de una vez miraba su escote y que me encantaba su aroma, pero a este nivel jamás y ahí estaba besándola como un loco.

-Te amo mi amor, no sabes cuánto soñé esto- me miraba a los ojos, estaba llorando, metía sus manos debajo de mi camisa, no paraba de acariciar todo mi pecho, mi espalda y mi rostro, como si fuese un sueño del que quería asegurarse fuera lo más real posible. Pronto estábamos en la cama besándonos, quitándonos poco a poco la ropa, ella estaba casi con el sujetador fuera y yo sin la camisa, no parábamos de besarnos y ella de decirme te amo; pero cuando estaba por quitarle todo el sujetador reaccioné, me detuve ahí mismo la cogí de los hombros:

-Espera Sthef, no sigamos, esto está mal, M es tu pareja, lo amas, solo estas mareada, no sabes lo que haces -En el fondo no sabía si se lo decía a ella o a mi mismo para tratar de justificar de algún modo lo que pasaba sin dar crédito a su "te amo".

-No lo amo - dijo con sequedad- he intentado terminar con él hace un dos, pero siempre llora o hace alguna escena, antes de irse volví a terminar con él, aunque él no aceptó. Para mí, él no es más que un ex, ni siquiera lo considero amigo. Te amo Richard ¿es tan difícil comprenderlo?-me miró a los ojos y volvió a acariciar mi rostro intentando besarme, pero la detuve otra vez, levantándome de la cama. Intenté salir del cuarto mientras ella me decía cuanto me amaba y que era su verdadero amor, que quería pasar la noche conmigo, que fuera su pareja, que nunca más hablaría con M,… Para mí, estaba ebria o al menos eso lo justificaba pues M no era perfecto pero era un amigo y no podía ceder.

Salí del apartamento lo más rápido que pude, para tomar un taxi, pero ella me siguió a la calle donde intentó explicarme la situación, volviéndome a besar. No sé si por tarado o qué pero correspondí al beso, era demasiado hermosa y especial esa mujer para mí, que me resultaba fácil comenzar a verla como algo más. Pero mientras nos besábamos uno de los primos de M que vivía cerca, y al parecer lo habian dejado como niñero extra "por siacaso", nos vio, al percatarme solo subí al taxi, huyendo cual criminal luego de un delito.



Al día siguiente, ya sobrio, fresco luego de un buen baño helado, medité lo más que pude la solución, llegando a la única conclusión razonable para mí, tenía que sacarla de mi vida y yo salir de la suya, borré todos sus números esperando tener suerte y no recordarlos, "perdí" el móvil, comprando otro, borré todos sus correos, cambié de Yahoo a Hotmail, di instrucciones a mi familia de que no aceptaba llamadas de nadie sin excepción. Falté a la universidad lo mas que pude, asistiendo solo a determinadas clases, teniendo cuidado de no encontrarla aunque en más de una ocasión la encontraba en la puerta del aula, lo que hacia que tuviera que volverme y no ir a clase, no quería mirarla, ni tocar ese tema, me aterraba lo que podría salir de eso. Cuando M regresó obviamente me buscó para darme una paliza por robarle su chica, no se atrevió, pero en cambio dinamitó mi estancia en la universidad, destruyó mi reputación en mi trabajo, por él perdí mi oficina y muchos privilegios que tenía, me acusó, creo, hasta de drogadicto, en fin, hizo demasiado fácil dejar la universidad. Luego de eso no supe ni de Sthef ni de M, hasta hace unos días que ella encontró mi blog...



Ahora estaba aquí con ella, para mi suerte ahora felizmente casada y dispuesta a recuperar a su viejo amigo. Mientras hablábamos no paraba de mirarla y hacer comentarios sobre lo guapa que estaba, respondiéndome con una sonrisa. Las copas, al quedar vacías, hicieron que la botella vacia fuera reemplazado por un Moscato de trece grados. Yo le contaba lo que pasó luego que me alejé de ella, como la evitaba o como trataba de no dejarme destruir por su ex-loco-novio-amigo-mío, mientras ella me contaba como al día siguiente terminó con él nuevamente por teléfono, mientras M le reclamaba lo que su primo le había contado, ella no dudó en admitirlo además de decirle que me amaba como a nadie.



-Ah! ahora entiendo porque tanto rencor- dije sarcásticamente.

-Lo siento! sé que no ayudé en mucho...- Dijo ella haciendo un puchero y cogiéndome la mano- Perdón...

-No seas ridícula ya pasó...

Mientras recordábamos aquel conflictivo momento, pasaba por mi cabeza qué hubiera pasado si hubiera aceptado, me hubiera enamorado de ella, era preciosa una mujer maravillosa en todos los sentidos, jamás le vi algún vicio o descortesía con la gente, sincera, tierna y cariñosa siempre, al menos conmigo.

-Te hubiera hecho muy infeliz... - Diablos ¿lo dije en voz alta? Maldito vino!, ella se me quedó mirando asimilando mi expresión, mis palabras,… pensé que se echaría a reír o al menos apoyar mi tonto comentario.

-Estaría ahora casada contigo...- Comentó ella tomando su copa, miró su reloj... - Bueno son casi las 11 y el café va a cerrar, fueron unas buenas siete horas de reencuentro.- Se levantó, mientras yo me acercaba a pagar la cuenta.



Al frente del local paró un taxi, no sabía si acompañarla o no, preferí no hacerlo, estaba algo mareado, preferí coger mi taxi e irme también.

-Olvide preguntarte quien es la tonta de quien tanto hablas en tu blog, la historia me parece conocida pero distinta... - Dijo ella con medio cuerpo en el taxi, yo igual con medio cuerpo en el mío, me quedé en silencio, pensativo, por una tarde por fin no había pensado en eso, pero al decir esa palabra, es como si me hubiera inyectado todos los recuerdos de golpe, sonreí...

-Es lo que pasa cuando no te detienes...- Cerré la puerta al taxi, recliné el asiento lo más que pude y suspiré... "debí decir al menos hasta luego" bueno ella me conoce...



Lo bueno de estar ebrio es que duermes sin tener pesadillas, esa noche dormí muy bien.



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